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miércoles, 26 de octubre de 2016

Pan de muertos

Tengo unos amigos que han estado de vacaciones en México (¡Qué suerte!) y me han traído de regalo, una receta muy curiosa que yo desconocía: el pan de muertos A pesa que ellos estuvieron a primeros de mes, este dulce se ofrecía en los desayunos como algo típico del país, para que los turistas conocieran este dulce tan tradicional allí para celebrar los difuntos. 

Tiene una historia muy curiosa, que os voy a contar brevemente. Se remonta a la época de cuando los españoles llegaron a la entonces llamada, Nueva España. En aquellas tierras era costumbre los sacrificios humanos, y unas de las tribus de aquella época, entregó a su hija en matrimonio a otra tribu como símbolo de unión entre ambas. Pero esta princesa, fue sacrificada en vida a los dioses. El sacerdote que hizo el sacrificio, le arrancó el corazón en vida y lo metió en una olla con amianto. Luego lo mordió y lo ofreció a los dioses en agradecimiento por su protección. Los españoles renegaron de esta costumbre y que se siguiera celebrando, y de ahí, salió un pan dulce lleno de símbolos: los huesos que cruzan el pan y la bola que se pone encima, simbolizan el cuerpo del sacrificio. A los laterales se le pone unas pequeñas bolas, en recuerdo de las lágrimas que la víctima derramaba hasta su sacrificio. Hoy en día en un popular dulce que se disfruta con chocolate o café en desayunos o meriendas.

La receta no es difícil pero necesita mucho amasado, sino disponéis de un robot de cocina que haga esta función, o participan los niños en el amasado, que también puede ser una buena opción. Necesita reposo por 2 veces: la 1ª en el amasado inicial, y la 2ª cuando duplica su volumen, se vuelve amasar y se divide la masa en los panes que vayamos hacer. Por ello tenerlo en cuenta, para hacer la receta con antelación.

Pero vamos a dejarnos de historias y a pasar al amasado ¿os apetece? Os prometo que el resultado merece la pena. Toca lavarse las manos y pasar a la cocina.

Ingredientes para 3 panes aproximadamente de 250grs:
- Harina de fuerza, entre 400grs y 600grs. La cantidad no es fija y va en función de lo que la masa vaya necesitando. 
- 1/2 taza de azúcar blanco (aprox. 60grs)
- 1 cucharada sopera de semillas de anís (va al gusto).
- 1 cucharilla pequeña de sal fina (que yo utilicé margarina salada y no se la añadí).
- 15grs de levadura fresca de panadero, o un sobre de levadura seca de panadería.
- 100grs de mantequilla (que como os he comentado, cambié por margarina salada).
- 160ml de leche.
- 80ml de agua.
- 4 huevos grandes.
- Ralladura de naranja.
- Opcional: 1 cucharada sopera de agua de azahar, que yo cambié por licor Cointreau.
- Glaseado: un almíbar "tpt" (tanto por tanto), que yo hice con zumo de 1 naranja y la misma cantidad de azúcar blanco. Azúcar blanco y semillas de anís para el rebozado final.

Preparación:
- Unir la leche, con agua y la mantequilla / margarina y calentar ligeramente hasta que la grasa se empiece a disolver. No calentar en exceso porque vamos a deshacer ahí la levadura, y si está muy caliente, la levadura no hace efecto. Que podamos meter un dedo, notar calor pero no quemarnos. Disolver en ella la levadura y reposar.
- Mientras en una fuente amplia, empezar con 200grs de harina pasada por un colador. Es recomendable tener más harina tamizada, para añadir directamente. Poner el azúcar blanco, la sal (si la mantequilla / margarina no la lleva), las semillas de anís, la ralladura de naranja y remover todo. 
- Añadir los líquidos donde hemos disuelto la levadura y el agua de azahar / Cointreau y empezar a ligar todo, amasando con la ayuda de unas barillas o cuchara de madera, sino se hace con robot de cocina.
- Incorporar los huevos de 1 en 1, y siempre una vez incorporados y unidos, añadir un poco más de harina a la masa. Amasar con las barillas hasta que ya tengamos que poner la masa sobre una superficie de trabajo enharinada y seguir amasando, y añadiendo la harina que haga falta, hasta obtener una masa elástica y uniforme que se despegue de las manos (o de las paredes si se hace con robot de cocina). Al principio puede parecer que nada liga, pero con el amasado, la apariencia de la masa irá cambiando su aspecto. Tener cuidado de no añadir toda la harina al principio porque podría quedar una masa muy compacta y pesada. Si esto fuera así, añadir un poco de zumo de naranja o leche, para volver a dar elasticidad a la masa.
- En una fuente amplia, untar con un poco de mantequilla / margarina / aceite las paredes para evitar que la masa se quede pegada. Tapar con un plástico de cocina y dejar reposar en un sitio cálido hasta que doble su volumen.
- Una vez fermentada la masa, sacar de la fuente y volver amasar todo, para sacar el aire que lleva la masa. Hacer 4 parte lo más iguales posible y amasarlas en forma de bola. Sobre una fuente amplia, con papel de hornear en la base, disponer las 4 bolas de masa, separadas unas de otras, ya que tienen que volver a duplicar su tamaño. Sino tenemos bandejas grandes, dividir las bolas en 2 o tantas fuentes como tengamos. Tapar con plástico de cocina y dejar reposar hasta que doblen su volumen.
- Precalentar el horno a temperatura alta, y disponer para el horneado de una fuente de horno con papel de hornear en la base, para poner nuestros panes.
- Reservar 3 bolas para formar panes. Con la bola que nos queda, dejarla para la decoración. Tenemos que dividirlas en 3 bolas (para la decoración de cada pan), y de cada tercio, sacar 2 huesos, 1 bola central y unas bolitas para las lágrimas. Los huesos se forman 2 tiras que crucen el pan,  en forma de X. Humedecer con agua en la base y pegarlas al pan. Luego formar la bola superior (que simboliza la cabeza), humedecer en la base con agua, y pegar la bola encima de los huesos. Con el resto del pellizco, formar 2 o 3 lágrimas, que humedecidas con agua, pegaremos entre los "huesos". Hacer lo mismo con cada bola que hemos dejado para decorar.
- Cuando tengamos todos los panes decorados, meter al horno a 180ºC y hornear durante aproximadamente 20mnts, o hasta que veamos que están dorados por fuera y cocidos por dentro (podemos pinchar con una varilla de brocheta para comprobarlo).
- Mientras se hornean los panes, hacer el almíbar con el azúcar y zumo de naranja, hasta obtener una consistencias de almíbar. Reservar.
- Una vez horneados los panes, aún calientes y con la ayuda de un pincel de cocina, pintar generosamente todos los panes con el almíbar preparado. Rociar toda la superficie con azúcar blanco y semillas de anís. Dejar enfriar antes de comer.
- Se pueden conservar varios días envueltos en papel de hornear y bien cerrados al aire.

Un pan de muertos listo para degustar.


Aunque no se aprecia bien en la foto, toda la superficie tiene una capa de azúcar
blanco y semillas de anís que se queda pegada por el almíbar. Con estas cantidades,
me salieron 3 panes de este tamaño.