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sábado, 14 de julio de 2012

Conservar ajos

Cuanto menos se manipulen los ajos, mucho mejor. Esta es la premisa principal, pero os dejo unos sencillos trucos que nos harán conservarlos en casa en perfecto estado para nuestros guisos:

- Nunca pelar las cabezas de ajos, sino se van a utilizar. Las pieles los protegen de la luz y de la temperatura, haciendo que se conserven en las mejores condiciones.
- Yo los suelo comprar por kilo y los cuelgo de una malla (las de las patatas, naranjas...), alejados del sol directo. Otra opción es un cajón - rejilla que tienen algunas mesas de cocina y carritos auxiliares.
- Pelar sólo los dientes que se vayan a utilizar, y si es posible, dejar aparte la cabeza empezada, para no tener varias abiertas a la vez. Descartar los dientes con manchas oscuras.
- Para frenar el brote de los ajos, entre octubre  y diciembre aprox. (depende de las zonas) guardarlos en el cajón de las verduras del frigorífico El frío hará que se pare o relentice el brote natural del ajo.
- Para pelar un diente de ajo, nada más fácil que darle un golpe seco con la hoja del cuchillo. Se da un pequeño corte en la base del diente de ajo y saldrá el resto de la piel casi sola.
- Si sois de estómago delicado, o no quereis que se os repita o huela el aliento demasiado, quitar el germen interior.
- Para quitar el olor de las manos, pasar las manos con algo de acero inox (por ej el cuchillo que hemos utilizado o una cuchara) bajo el grifo del agua, solo rozando las manos con el acero sin más frotar y sin ningún tipo de jabón u otro producto. Si es posible, dejar que las manos se sequen al aire o quitar solo el agua sobrante. Se quitará todo el posible olor que se nos haya quedado en las manos.
- Dejando un diente o dos en una aceitera de mesa con aceite de oliva, durante aprox 1 semana, tendremos un aceite perfumado a ajo para ensaladas, tostadas, guisos, etc. 
- Si se frota una ensaladera con un diente de ajo en crudo, la ensalada tendrá el olor y sabor a ajo sin necesidad de comerlo.
- Para sofritos y demás guisos, lo mejor es poner el ajo con el aceite completamente frío. Así iremos controlando el dorado del mismo y podremos evitar que queme (que amargaría todo).

Y como diría Victoria Beckan, España huele y sabe a ajo pero es uno de los mejores y más antiguos remedios para muchas cosas. No en vano, siempre se ha dicho que es el mejor antibiótico natural que existe.