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miércoles, 6 de febrero de 2013

Tomate rallado al aceite de ajo

Una de las cosas más sencillas y fáciles de hacer, que te sirve para muchas cosas. Se guarda perfectamente en un "tupper" en la nevera pero a mí me gusta más ponerlo en cristal. Sirve cualquier vaso tapado con film de cocina. Sus usos son múltiples: en tostadas, para guisos, sobre unas verduras para una ensalada (por ej sobre unos aguacates laminados).... la imaginación al poder.

Lo único que tenemos que tener preparado, con al menos 1 día de antelación, es una aceitera con unos dientes de ajos pelados dentro, con 1 o 2 dientes sirven. Se pelan, si se quiere, se quita el germen, y se cubre la aceitera con aceite de oliva virgen extra y se guarda. Al cabo de 1 o 2 días, el aceite cogerá el aroma de ajo. Este aceite, lo mismo lo podemos usar en crudo para recetas o ensaladas, que en guisos, plancha, asados, etc. Los ajos, cuando se empiecen a poner oscuros por el aceite, se utilizan para guisos.

Y el modus operandi es muy sencillo:
- Lavamos el tomate, secamos y partimos por la mitad a lo ancho. Rallamos y reservamos.
- Se añade aceite de ajo al gusto y se mueve todo bien.
- Si se quiere, se puede poner un poco de hierbas aromáticas secas: orégano, romero, etc. Es mejor secas porque las frescas, se pueden oxidar y dar mal color y sabor.
- Se pone en un bote de cristal y se guarda en la nevera. A mí no me dura más de 24h porque se utiliza mucho en casa para las tostadas y los bocadillos, entre otros usos. 
- Nota: no lleva sal porque la sal suele sacar el agua de los alimentos. Si salamos ahora, se pondría demasiado líquido la preparación. A mí me gusta dejarlo "al natural", como mucho con un poco de orégano, y salar en el momento de servir si hiciese falta.